Aunque basarse sólo en el ADN para diferenciar especies puede llevar a errores, el estudio genético parece estar apoyado también en su apariencia, en sus métodos de caza, así como en su dieta. Esto último podría explicar por qué en algunos zoológicos y acuarios encuentran dificultades a la hora de alimentarlas con peces.
Y es que, aunque las orcas que viven en la zona del mar de Ross se alimentan principalmente de pescado, aquellas que viven en las zonas antárticas en las que deben romper el hielo, cazan las focas que se encuentran sobre el. Estas últimas tiene la zona blanca alrededor del ojo mayor que las anteriores. Por último, se ha visto que las que se pueden encontrar alrededor de Alaska, no son tan grisáceas y se alimentan de mamíferos marinos, entre los que se encuentran los delfines.
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